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lunes, 27 de enero de 2014

MACHETE KILLS (Machete Kills, 2013) 108´








“Trained to kill. Left for dead. Back for more” 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-Robert Rodriguez 
Guion-Kyle Ward 
Fotografía-Robert Rodriguez 
Música-Robert Rodriguez/Carl Thiel 
Producción-Rick Schwartz/Robert Rodriguez/ Alexander Rodnyansky/Iliana Nikolic/Aaron Kaufman/Sergei Bespalov 

INTERPRÉTES 

Danny Trejo (Machete)
Mel Gibson (Voz) 
Demian Bichir (Mendez) 
Amber Heard (Miss San Antonio)
Michelle Rodriguez (Luz)
Sofia Vergara (Desdemona) 
Charlie Sheen (Presidente Estados Unidos)
Tom Savini (Osiris Amanpour)
Jessica Alba (Santana Rivera)
Marko Zaror (Zaror) 
William Sadler (Sheriff Doakes) 

SINOPSIS 

Durante una operación en medio del desierto Machete pierde a su compañera Santana Rivera. Sin tiempo para el duelo pasa a ser requerido por el presidente de los Estados Unidos para una misión de la que depende el futuro del país, acabar con los maléficos planes de un narcotraficante empecinado en lanzar un misil contra el corazón de los Estados Unidos. 

CRITICA 

Secuela de Machete (2010) que deja de lado cualquier atisbo de historia minimamente seria para erigirse como una tremenda broma de casi dos horas, siendo esa inclinación de noventa grados respecto a su antecesora hacía el exceso su mayor error, ya que provoca que por momentos todo sea tan exagerado que lleva al espectador a desconectar ante lo mostrado en pantalla. ¿Eso significa que la película sea aburrida? Para nada, Rodriguez continua siendo un buen narrador, pero en ocasiones el ansia por abordar demasiados elementos, anécdotas, gags y personajes lleva a cortes abruptos en la trama y a un montaje atropellado y precipitado. 

Una vez más la cinta se llena de estupendos secundarios a la omnipresencia de Machete (Camamelon, Desdemona y sus secuaces, Mendez, Zaror…) demostrando su director (quien además es autor de la historia original de la que bebe el guion) una portentosa capacidad a la hora de imaginar situaciones y personajes. Vuelve a presentarse nuevamente en este ámbito el mayor pero hacía Machete Kills, no hay tiempo para disfrutar de tanto cameo, aparición y presentación de peculiares compañeros de viaje, Rodriguez ha acelerado demasiado fuerte dejando por el camino un reguero de posibles buenas secuencias que es imposible contar por esa huida hacia adelante que propone el director mexicano. 

La película ofrece además de la historia, intrascendente y que únicamente sirve para enlazar secuencias espectaculares donde la acción imposible hace acto de presencia de manera continua, multitud de chistes, gags y parodias que hacen al espectador más avezado disfrutar de ciertas bromas que en algún caso pueden pasar desapercibidas. Charlie Sheen, presentado bajo su nombre real Carlos Esteves, es protagonista de unas cuantas de estas escenas de tinte paródico. 

Danny Trejo vuelve a prestar su particular fisonomía a un Machete convertido ya en una especia de héroe inmortal. Los casi setenta años del actor pesan en las secuencias más dinámicas pero hay que reconocer que Trejo cumple con creces en su rol de impertérrito y letal Machete. Tal como sucedía en la primera de las entregas el elenco de actores que acompañan al protagonista a lo largo de la cinta es impresionante con un casting lleno de caras conocidas que vuelven a poner de manifiesto el enorme tirón de Rodriguez, a pesar de tratarse de un trabajo eminentemente no encaminado a nada más que no sea pasar un buen rato en compañía de buenos amigos. 

Un par de escalones por debajo de Machete (2010) esta segunda entrega promete una tercera continuación que a pesar del fracaso en taquilla en Estados Unidos de la película Rodriguez está empecinado en sacar adelante. 

ESCENA PARA EL RECUERDO: El primer encuentro entre Machete y Cortez en su personalidad de Loco en la guarida secreta de este, donde el personaje protagonizado por Demian Bichir justifica plenamente su mote. 

APLAUDIMOS: Nadie puede negar que Rodriguez ha creado un universo fílmico propio, un cine con una identidad visual y conceptual muy personal desarrollada en paralelo con su saga sobre Spy Kids o Las aventuras de Shark boy y Lava girl (2005) orientadas a un público infantil frente a propuestas como la trilogía iniciada con El mariachi (1992) o esta propia saga con un target adulto. 

DENUNCIAMOS: Su excesiva sobreutilización del exceso, por momentos extenuante. 

UNA CURIOSIDAD: Al igual que en la primera entrega Robert Rodriguez dio un papel a Daryl Sabara como Julio, ahora le toca el turno a la otra integrante de la pareja de los hermanos Cortez de la conocida saga infantil del director mexicano Spy Kids, una crecidita Alexa Vega como la combativa KillJoy. 

LA FRASE: “Eres la venganza y la venganza nunca muere” (Mendez) 

VALORACION: 6.75



sábado, 25 de enero de 2014

MACHETE (Machete, 2010) 104´








“Yesterday he was a decent man living adecent life. Now he is a brutal savage who must slaughter to stay alive” 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-Robert Rodriguez/Ethan Maniquis 
Guion-Robert Rodriguez/Alvaro Rodriguez 
Fotografía-Jimmy Lindsey 
Música-Chingon 
Producción-Rick Schwartz/Robert Rodriguez/ Elizabeth Avellan 

INTERPRÉTES 

Danny Trejo (Machete)
Steven Seagal (Torrez)
Michelle Rodriguez (Luz)
Jeff Fahey (Michael Booth)
Lindsay Logan (April Booth)
Tom Savini (Osiris Amanpour)
Jessica Alba (Santana Rivera)
Don Johnson (Von Jackson)
Robert De Niro (Senador John Mclaughlin)
Cheech Marin (Padre) 

SINOPSIS 

Machete es un honorable y honrado, aunque algo expeditivo agente federal mexicano, que obstinado en llevar adelante una misión de rescate de una joven a manos del narcotraficante Torrez desobedece las órdenes directas de sus superiores. Su soberbia no solo le cuesta su carrera sino que se lleva por delante la vida de su mujer y su hija. 

CRITICA 

El proyecto cinematográfico que es Machete nació de una broma. Un falso tráiler insertado en la película de 2007 dirigida a cuatro manos por Quentin Tarantino y el propio Robert Rodriguez Grindhouse y que resumía en tres minutos una historia de traiciones, venganza, violencia y sexo. El fulgurante éxito de este retazo hizo pensar en la posibilidad de rodar un largometraje con la idea sugerida en dicho falso tráiler. La pregunta es ¿Tendría gracia dicha broma al alargarla hasta llegar a una película de casi dos horas? La respuesta es sí. La cinta de Rodriguez desborda agilidad narrativa, humor y suficientes guiños cinéfilos para mantener la atención del espectador (eso sí, conocedor de la filmografía del mexicano), acción a raudales y exceso en todas y cada una de sus secuencias. 

En el desarrollo de la historia sí que podría hacerse una clara diferenciación entre una primera parte más lograda, donde las escenas de acción están mejor resueltas (que decir del espectacular prólogo), hay una continua presentación de personajes de carácter y el tono de humor negro es más sutil. Por contra según va avanzando la trama hasta llenar al pirotécnico final con una batalla final imposible, el exceso va siendo mayor y las bromas más evidentes, con lo que en las comparaciones sale mejor parada la citada primera entrega. 

Todo este exceso del que se habla, sin embargo, puede provocar el rechazo de quien pretende acercarse a la cinta protagonizada por Trejo como si de una cinta más de acción fuese, cuándo lo que realmente busca es homenajear (como en su momento hiciera la citada Grindhouse) a toda una forma de hacer cine donde primaba el entretenimiento a la calidad, y donde el exceso era su principal carta de presentación y de reclamo. Podemos criticar la forma de llevar a cabo dicho homenaje, ya que quizás habría que haber sido consecuentes con la idea de resucitar ese cine de explotación, algo que choca frontalmente con un presupuesto como el manejado para Machete, cercano a los veinte millones de dólares, lo que hace que se cuente con un presupuesto de producción de tipo A para hacernos creer que lo que estamos viendo es pura serie Z. Más allá de este error de concepto (algo que se perdona rápidamente viendo los estupendos resultados en la pantalla) la película hay que disfrutarla como lo que es, y entendiendo y conociendo toda la filmografía de Rodriguez. 

Destacar especialmente de un guión que es bastante esquemático en cuanto a su desarrollo (prólogo que muestra el la caída de Machete, presentación de personajes, traición y venganza encumbrada por la gran batalla final) la capacidad de los hermanos Rodriguez, autores del libreto, para crear con cuatro retazos personajes tan atractivos como el amplio espectro que componen el universo de Machete (Von Jackson, Luz, Osiris entre un largo etcétera), con enjundia y tirón suficiente muchos de estos para generar y protagonizar una historia propia. Y para dar vida a toda la retahíla de personajes que pululan por la trama un elenco de intérpretes, unos mejor que otros en el apartado interpretativo pero que en su conjunto dan vida a un elenco de auténtico lujo. Así, junto a actores como un pasado de vueltas De Niro, un magistral Jeff Fahey, o un perfecto Don Johnson hay que sumar nombres como los de Alba, Rodriguez Lohan, Marin, Seagal o Savini, cada vez más cómodo en su faceta como actor. Remarcar asimismo el protagonismo de Trejo, lento físicamente (sesenta años pesan) pero colosal como Machete a quien otorga una presencia física que lo hacen aún más épico, especialmente en un rostro marcado que da autenticidad al rol que interpreta. 

En resumen, una nueva broma reconvertida en espectáculo cinematográfico demoledoramente entretenido, visualmente sorprendente, personal en su concepto y desarrollo, muy en línea con el particular universo creado poco a poco por Rodriguez con cada nuevo título. Para espectadores sin complejos, con ganas de disfrutar a lo grande ante la pantalla grande y cuyas virtudes superan más de un visionado sin perder su capacidad de sorpresa y goce. 

ESCENA PARA EL RECUERDO: Un prólogo directamente brillante que engancha desde el primer fotograma y que se remarca con unos título de crédito estupendos. 

APLAUDIMOS: La capacidad de Rodriguez para reunir en sus películas a unos castings espectaculares. Su violencia imposible. 

DENUNCIAMOS: Un tramo final donde la película se imbuye en el absurdo y el más difícil todavía y que resta enteros al resultado final. 

UNA CURIOSIDAD: Todo queda en familia. Rodriguez y Elizabeth Avellan (productora de la cinta) fueron pareja hasta que 2007, escribe el guión junto a su hermano Alvaro, la protagoniza Danny Trejo, primo de Robert y el mismo Trejo es padre de Gilbert Trejo, quien interpreta el papel de Jorge. 

LA FRASE: “Dios Machete, eres un imán para la muerte” (Santana Rivera) 

VALORACION: 8



lunes, 20 de enero de 2014

LA MALDICION DE CHUCKY (The curse of Chucky, 2013) 96´








“Were´re friends ´til the end remember? 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-Don Mancini 
Guion-Don Mancini 
Fotografía-Michael Marshall 
Música-Joseph LoDuca 
Producción-David Kirschner/Don Mancini 

INTERPRÉTES 

Fiona Dourif (Nica) 
Danielle Bisutti (Barb) 
Brennan Elliott (Ian) 
Maitland McConnell (Jill) 
Summer H. Howell (Alice) 
Chantall Quesnelle (Sarah) 
Adam Hurting (Oficial Stanton) 
A. Martinez (Padre Frank) 
Brad Dourif (Charles Lee Ray/Chucky (Voz))

SINOPSIS 

Nica vive junto a su madre Sarah en una solitaria casa adaptada para su minusvalía que la obliga a estar atada a una silla de ruedas de por vida. Un día reciben un paquete sin remitente que contiene un muñeco Good Guy, línea de juguetes de bastante éxito a finales de los años ochenta. El muñeco acaba poco después en la basura y esa misma noche Nica hallará a su madre muerta en medio de un charco de sangre. 

CRITICA 

Una muy agradable sorpresa que recupera toda la esencia de las primeras entregas de Muñeco Diabólico, dejando de lado el tono más auto paródico de las dos últimas películas para centrarse en el terror y suspense como leit motive de la cinta, sin perder por ello Chucky su característica mordacidad y humor negro. Don Mancini, autor de los guiones de toda la saga y David Kirschner, productor de la saga sirven como garantes de continuidad de toda la franquicia, preocupándose por ofrecer un producto que pese a estar pensado para su lanzamiento directo al mercado del DVD, muestra un alto nivel en su acabado técnico, destacando las secuencias en las que bien un charco de sangre o la hoja de un cuchillo sirven como reflejos de lo que está sucediendo en pantalla. 

Hay que alabar aún más el resultado final dado lo arriesgado de la propuesta de desarrollar toda la trama en un único escenario y en un periodo de una sola noche, lo que podía haber defenestrado la película. Sin embargo el director logra mantener un ritmo sostenido, pausado pero lleno de secuencias marcadas por el suspense, recuperando la esencia del cine de terror de los ochenta, menos dinámico que el actual y con secuencias más alargadas para mantener la expectación facilitando la inserción de sustos, algo que logra y acertadamente La maldición de Chucky. Por otra parte el escenario escogido de la vieja casona con esa arquitectura que nuevamente nos retrotrae a décadas anteriores, no solo no lastra la idea, sino que se convierte en una de las grandes bazas de la cinta. 

Por otra parte la película será más disfrutable por los seguidores de la saga, a quienes se dedican no uno, sino dos guiños finales, uno de ellos tras los títulos de crédito, aunque para los más neófitos se muestra el consabido flashback que narra, por otra parte bruscamente y con algo de torpeza, el porqué de Chucky. Precisamente ese intento de crear un nexo de unión entre los personajes de la película con el asesino Charles Lee Ray, a la sazón Chucky, es demasiado simplista y sin desarrollo, siendo este el mayor pero de La maldición de Chucky, película que por otra parte se ubica temporalmente y de manera inteligente entre la tercera y la cuarta entrega. 

La maldición de Chucky es uno de esos casos de película a la que uno se enfrenta sin demasiadas expectativas (es una sexta entrega, no lo olvidemos) y que logra sorprender gracias a la recuperación de un tono más oscuro sin perder Chucky sus rasgos más definitorios, además de por unas escenas donde el director logra mantener el suspense de manera notable y con la inserción de unos asesinatos que sin ser memorables logran su objetivo de impactar sobre un fondo para nada basado en el gore y la sangre. Y además de todo, contiene un doble final que hilvana muy bien la propuesta ubicando la película en su justo lugar temporal y de tono. 

ESCENA PARA EL RECUERDO: El momento en el que Chucky es despojado del maquillaje que dulcifica su rostro apareciendo las cicatrices de sus anteriores enfrentamientos, escena que une la presencia inicial de Chucky en las tres primeras entregas con la remodelación visual que sufrió a raíz de La novia de Chucky (1998). 

APLAUDIMOS: Un uso del suspense por parte de Mancini que logra mantenerte pegado a la butaca en secuencias como la de la cena envenenada, sin duda el mejor ejemplo de lo afirmado. 

DENUNCIAMOS: La forma de hilvanar la historia es demasiado forzada para tratar de relacionar a los protagonistas con el personaje de Charles Lee Ray. 

UNA CURIOSIDAD: La protagonista Fiona Dourif, como su propio apellido la delata, es hija de Brad Dourif, quien ha dado vida a Chucky en toda la saga además de interpretar numerosos papeles dentro del género de terror, guardando además ambos un notable parecido físico. 

LA FRASE: “Es un muñeco, ¿Qué es lo peor que puede pasar?” (Ian) 

VALORACION: 7,75



lunes, 13 de mayo de 2013

MANIAC (Maniac, 2012) 88´










“The streets are no longer safe” 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-Franck Khalfoun 
Guión-Alexandre Aja/Gregory Levasseur/C. A. Rosenberg 
Fotografía-Maxime Alexandre 
Música-Rob 
Producción-William Lusting/Alexandre Aja/Thomas Langmann/ Gregory Levasseur I

NTERPRÉTES 

Elijah Wood (Frank Zito)
Nora Arnezeder (Anna)
America Olivo (Madre Frank)
Liane Balaban (Judy)
Megan Duffy (Lucie)
Jan Broberg (Rita)
Genevieve Alexandra (Jessica )

SINOPSIS 

Un hombre observa desde su coche a una joven a la que sigue hasta su apartamento. Parece conocerla bien, lo que indica que la ha estado vigilando desde hace tiempo. Al llegar a su casa el extraño la aborda, le clava un cuchillo en la garganta y todavía viva le arranca con la misma arma la cabellera. 

CRITICA 

Bajo el mecenazgo de Alexandre Aja, considerado el rey de los remakes de terror actual, se presenta esta nueva visión del título dirigido por William Lusting en 1980. El francés Franck Khalfoun presenta una obra que comparte la madurez de su predecesora y aunque carezca de parte del aura malsana que destila la película protagonizada por Joe Spinell, aporta los suficientes elementos de interés como para destacar por encima de la media erigiéndose en uno de los títulos destacables de lo que llevamos de año. 

El hecho de presentar toda la trama bajo el punto de vista del asesino la hace ganar enteros añadiendo una perspectiva que si bien se ha mostrado en más películas (no olvidemos ese grandioso arranque de la cinta de 1978 La noche de Halloween) no se había llevado al extremo de rodar toda la cinta con cámara subjetiva. La dificultad técnica de esta apuesta se solventa con excelencia pudiendo disfrutar de unas secuencias sobresalientes en el que posiblemente sea el uso más estilizado de este método de rodaje. 

Soberbio Elijah Wood quien no trata de imitar a Spinell y aporta su propia versión del personaje de Frank Zito. El veterano actor (pese a tener poco más de treinta años se acerca a los cien títulos rodados) deja fuera de toda duda su versatilidad y valentía a la hora de afrontar nuevos papeles con el añadido de rodar bajo el prisma anteriormente mencionado, lo que provoca que si bien su presencia sea constante en la cinta no lo es tanto su imagen en pantalla con lo que tiene que expresarlo todo a través de la voz. 

La película posee una banda sonora muy acertada que al igual que sucedía en la cinta de Lusting remarca el acento de podredumbre y decadencia de la cinta. Nicotero y Berger realizan un trabajo en materia de efectos de maquillaje y especiales soberbio que dan como resultado unas secuencias de asesinatos brutalmente verídicas y donde no se escatima en gore y crudeza. 

Una cinta difícil de ver pero que merece la pena y que eleva el cine de suspense y terror a sus más altas cotas de preciosismo visual a pesar de lo deleznable del argumento tratado. La forma en que se ha rodado invita al visionado múltiple para captar todos los matices de los planos y secuencias. 

Escena: La secuencia que cierra la cinta y que presenta la forma en que las víctimas de Frank desmiembran su cuerpo, aún más impactante que la escena de la cinta de 1980. 

Puntos Fuertes: Presentar toda la cinta desde el punto de vista de Frank mediante el uso de la cámara subjetiva propicia la posibilidad de mostrar una serie de planos que denotan una excelencia en el manejo de la cámara y la fotografía. Elijah Wood, quien ya había mostrado sus dotes para la actuación y su versatilidad logra alcanzar su mejor papel hasta la fecha. 

Puntos Débiles: Sabemos de inicio a final que va a suceder aunque el director y su equipo integren alguna novedad respecto al título primigenio, lo que resta impacto a la cinta. 

Curiosidad: La imagen mostrada de Elijah Wood subido a un árbol de niño mientras repasa que fotografía enviar a su ligue de internet se realizó durante el rodaje del film de suspense El buen hijo (1993) donde este actor sufría el acoso de un jovencísimo psicópata interpretado por Macaulay Culkin. 

La Frase: “Mama te ama” (Madre de Frank Zito) 

Valoración: 8.5 (Extraña contraposición de bellos y cuidados planos con secuencias brutales)


miércoles, 8 de mayo de 2013

MANIAC (Maniac, 1980) 82´








“I warned you not to go out tonight” 

FICHA TÉCNICA 
Dirección-William Lusting 
Guión-C. A. Rosenberg/Joe Spinell 
Fotografía-Robert Lindsay 
Música-Jay Chattaway 
Producción-William Lusting 

INTERPRÉTES 

Joe Spinell (Frank Zito)
Caroline Munro (Anna D´Antoni)
Abigail Clayton (Rita)
Kelly Piper (Enfermera)
Rita Montone (Prostituta)
Tom Savini (Chico Discoteca)
Hyla Marrow (Chica Discoteca)
Linda Lee Walter (Chica Playa)
James Brewster (Chico Playa)

SINOPSIS 

Frank Zito es un atormentado asesino marcado por una madre maltratadora y que se dedica a deambular por las calles de Nueva York en busca de mujeres a la que asesinar, para acabar arrancando sus cabelleras, las cuales guarda en su apartamento colocadas en maniquís. 

CRITICA 

Clásico seminal de los ochenta dirigido con gran talento por William Lusting quien manifiesta un enorme dominio tanto en la manera de mover la cámara como en el manejo del suspense, afirmaciones acreditadas en las largas secuencias que preceden a los diferentes asesinatos y en las cuales el director te mantiene en constante tensión para finalmente acabar por sobresaltarte. La película está rodada en 16 mm y es un perfecto ejemplo de cine de guerrilla (rodad en apenas unas semanas, sin permisos…) lo que confiere al resultado final cierto aire visceral y sórdido que engrandece el resultado. 

En ese sentido Maniac es una obra que lleva a la madurez los postulados del cine slasher tan en boga a comienzos de los ochenta gracias al éxito de Viernes 13 (1980), ofreciéndonos con el personaje de Frank Zito todo un ejemplo de psicópata, creado con numerosas capas y que genera tanta repulsión como compasión gracias especialmente a la excelente composición de Joe Spinell, quien carga con absolutamente todo el peso de la trama (salvo alguna secuencia compartida con Caroline Munro) y que también aportaría su talento en la construcción del guion. Junto al omnipresente protagonismo de Joe Spinell la otra gran protagonista de la cinta es la ciudad de Nueva York, a la que Lusting filma de noche, mostrándonos sus callejones, moteles, recovecos más ocultos y todo un universo decadente que se contrapone con esa ciudad bulliciosa y diurna habitualmente mostrada en el cine. 

Maniac es un thriller de suspense que pivota sobre los diferentes asesinatos que va cometiendo el personaje de Frank Zito, muertes apoyadas en la excelente labor de Tom Savini como creador de efectos, quien participa como actor encarnando al joven al que Zito vuela la cabeza de un disparo mientras se encuentra intimando con su chica en el coche. Indispensable igualmente no hablar de una ambientación musical soberbiamente desquiciante, con estridencias muy marcadas en la partitura y que multiplica el efecto perturbador de las imágenes filmadas por Lusting. 

Titulo indispensable para conocer el cine de psicópatas que vendría después y que crea toda una mitología en torno al personaje de Frank Zito, como es su fijación por los maniquíes o como corta la cabellera de sus víctimas, así como una psique llena de traumas que le convierten en uno de los psicokillers de cabecera del cine de los ochenta. 

Escena: La persecución a lo largo del metro y el posterior asesinato de la enfermera, toda una clase magistral de manejo del suspense, que hace que, sabiendo que va a suceder finalmente, no podamos evitar sobrecogernos ante la aparición de Zito. 

Puntos Fuertes: La manera en que William Lusting presenta los diferentes asesinatos a través de largas secuencias que acaban por descomponer al espectador gracias a su habilidad en el manejo de estas. El soberbio trabajo de Spinell transmutando literalmente en el propio Frank Zito. 

Puntos Débiles: Aquella parte de trama que alude a la relación entre Frank Zito y la fotógrafa Anna D´Antoni, totalmente prescindible para plasmar la psicología del personaje principal, aunque gracias a esta podamos disfrutar de la belleza de Caroline Munro. 

Curiosidad: La secuencia en la que Frank Zito es atacado en su mente por las maniquíes que representan a sus víctimas y donde acaba desmembrado recuerda inevitablemente al final del villano Rhodes en El día de los muertos (1985), siendo ambas creadas por Tom Savini. 

La Frase: “Me recuerdas a mi madre” (Frank Zito) 

Valoración: 8.5 (Brutal ejemplo de cine de psicópatas, una de sus obras más representativas) 


lunes, 28 de enero de 2013

LA MATANZA DE TEXAS 3D (The Texas chainsaw massacre 3D, 2013) 86´









"Evil wears many faces” 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-John Luessenhop 
Guión-Adam Marcus/Debra Sullivan/Kirsten Elms 
Fotografía-Anastas N. Michos 
Música-John Frizzell 
Producción-Carl Mazzocone 

INTERPRÉTES 

Alexandra Daddario (Heather Miller)
Dan Yeager (Leatherface)
Thom Barry (Sheriff Hooper)
Paul Rae (Burt Hartman)
Trey Songz (Ryan)
Scott Eastwood (Carl)
Tania Raymonde (Nikki)
Keram Malicki-Sanchez (Kenny)
Shaun Sipos ( Darryl)

SINOPSIS 

1974. Tras escapar una de sus víctimas, la casa de los Sawyer es rodeada por una multitud furibunda, que ante la incapacidad del sheriff del lugar, asalta el lugar y quema la granja, asesinando a todos sus moradores. Únicamente una bebe sobrevive, la cual es tomada en adopción por uno de los propios asaltantes. Años después, la joven Heather Mills recibe de manera inesperada una notificación en la que se le comunica ha heredado una mansión ubicada en Texas. 

CRITICA 

Nuevo intento de reflotar la saga iniciada hace casi cuarenta años por Tobe Hooper y Kim Henkel, quienes participan en esta ocasión como productores ejecutivos. Para ello se omiten todas las secuelas posteriores a la cinta de 1974 para ofrecer una continuación lineal de los acontecimientos narrados en la película primigenia. 

Curiosamente, la principal virtud de esta aproximación en 3D al personaje de Leatherface se convierte en su mayor traba. El guion opta por no repetir el típico esquema argumental propio de toda la saga, a saber, un grupo de jóvenes liderado por una chica en apariencia frágil pero llena de fortaleza se topa con la familia de matarifes iniciándose una lucha por la supervivencia de la que pocos suelen librarse. Para la ocasión se introducen elementos novedosos (no tanto en la forma sino en el fondo) que si bien de inicio son recibidos con esperanza renovadora por parte del espectador, no tardamos en darnos cuenta de lo poco acertados que son. La idea de humanizar a Leatherface, eje sobre el que se sustenta la franquicia cinematográfica, llegando incluso a dar coartada moral a sus crímenes, rompe precisamente la idea plasmada por Hooper y Himkel en el guion escrito cuatro décadas atrás. Hay que reprochar además al guion que a pesar de contar con varios profesionales trabajando sobre él se cometan errores de bulto como el hecho de que al llegar la policía al lugar de los crímenes en el prólogo les esperen atrincherados todo un grupo de personajes que para nada aparecían en la cinta de Hooper, o como se explica que haya pasado un salto temporal entre el citado prólogo y la historia narrada de cuarenta años y los personajes no envejezcan a dicha velocidad (¿cuántos años debiera tener el mismo Leathereface, unos setenta?). 

El director ofrece un trabajo competente, aunque sin sobresalir, ofreciendo un trabajo por lo general sin demasiados altibajos en el desarrollo y con una buena presentación a nivel técnico donde destacan los siempre competentes trucajes de Berger y Nicotero, referentes en el campo de los efectos gore contemporáneos. En ese sentido no queda nada de la sugerencia trabajada por Hooper en la primera Matanza de Texas, plasmándose en esta ocasión de manera totalmente gráfica todo tipo de desmembramientos, amputaciones y demás actos atroces. 

Una vez más, y van… los roles principales se ofrecen a una serie de atractivos actores jóvenes sin apenas recursos dramáticos. Especialmente destacable es el caso de la protagonista, una Alexandra Daddario más preocupada por enseñar el ombligo durante toda la película que por mostrar la evolución psicológica dramática que se le supone a su personaje. Ninguno de los actores destaca en este sentido y solo es reseñable por curiosa la participación de Scott Eastwood, hijo de Clint, como ayudante del sheriff. 

Una buena oportunidad desperdiciada de haber dado nuevos aires a una saga que merece algo más, y que compagina títulos destacables, como la segunda entrega o el remake de Marcus Nispel, con verdaderos desastres (nadie puede olvidar el trasunto de Leatherface travestido de la cinta dirigida por Kim Henkel). 

Escena: La huida de los supervivientes de la mansión en la camioneta siendo perseguidos por Leatherface, con un buen manejo de la tensión gracias a un montaje y un apoyo musical acertado. 

Puntos Fuertes: Una idea argumental que bien tratada podría haber supuesto todo un revulsivo a la saga. 

Puntos Débiles: La manera en que dicha idea argumental ha sido trasladada a un guion descuidado y lleno de agujeros. 

Curiosidad: Breve intervención de Bill Moseley, quien aparece en el prólogo como patriarca de la familia Sawyer. Moseley ya había participado en la saga dando vida a Chop Top en la segunda entrega dirigida por Tobe Hooper. 

 La Frase: “¡Soy una Sawyer!” (Heather) 

Valoración: 5.75 (Nos deja con la sensación de que pudo haber sido y no fue) 



domingo, 10 de junio de 2012

MUÑECO DIABOLICO 3 (Child´s play 3, 1991) 85´







“Look who´s stalking!” 

FICHA TÉCNICA 

Dirección-Jack Bender 
Guión-Don Mancini 
Fotografía-John R. Leonetti 
Música-John D´Andrea/Cory Lerios 
Producción-David Kirschner/Robert Latham Brown 

INTERPRÉTES 

Justin Whalin (Andy Barclay)
Brad Dourif (Chucky)
Perrey Reeves (De Silva)
Travis Fine (Shelton)
Jeremy Sylvers (Tyler)
Dean Jacobson (Whitehurst)
Andrew Robinson (Sgto. Botnick)

SINOPSIS 

 La sangre de Chucky es mezclada accidentalmente con plástico líquido para fabricar nuevos muñecos Good Guy, lo que provoca que este vuelva a la vida. Nuevamente volverá a tratar de traspasar su alma al cuerpo de Andy, ahora un joven de dieciséis años que acaba de ingresar en una academia militar. Sin embargo, al llegar al lugar, se da cuenta que al ocupar un nuevo cuerpo no necesita a Andy, siendo su nuevo objetivo un niño cadete. 

CRITICA 

Estrenada escasos meses más tarde que la segunda entrega, esta continuación comienza a manifestar el agotamiento de la fórmula, eso a pesar de contar nuevamente en el guion con Don Mancini, autor de toda la serie. 

El mayor de sus problemas estriba en mantener el protagonismo de Andy (haciéndonos creer que han pasado ocho años desde los acontecimientos narrados en la entrega anterior), cuyo enfrentamiento con Chucky no daba más de sí. Es precisamente esta relación Andy-Chucky la que ya no tiene sentido, al igual que el intento de establecer una relación sentimental entre el protagonista y la cadete De Silva, meros pretextos argumentales que no aportan nada a la historia ni a la finalidad de la película. 

Más allá de los fallos de escritura, la película ofrece un entretenimiento aceptable, con el personaje de Chucky monopolizando los mejores momentos, una trama sencilla pero digerible y unos efectos mecánicos del muñeco que siguen manifestando el buen hacer del equipo de Kevin Yagher, ligado al proyecto desde el inicio de la saga. 

El elemento de suspense tan presente especialmente en la primera parte así como en menor medida en la segunda, desaparece por completo para pasar a encadenar una serie de asesinatos (bien resueltos y mostrados en pantalla) que se erigen como máximo exponente de la película. 

Entretenida continuación de la que hay que destacar la idea de creación de unos títulos de crédito (ya iniciada en la segunda parte) realmente buenos y con el proceso de reconstrucción de Chucky como fondo. 

Escena: Una vez más y tal y como había pasado en la segunda entrega, el climax final, en esta ocasión en la atracción de la casa del terror. 

Puntos Fuertes: A pesar de ser una tercera entrega (y presentada además en un intervalo tan corto de tiempo respecto a las cintas anteriores), el resultado es cuándo menos entretenido. 

Puntos Débiles: La relación entre Andy y Chucky no tiene ningún sentido, pudiendo haberse tratado de abrir nuevas tramas con Chucky como único nexo de unión en la saga. 

Curiosidad: La película estuvo avivada por la polémica debido al asesinato en Inglaterra de un niño de tres años a manos de otros dos niños de once. En casa de uno de los asesinos había una copia en VHS del presente título, lo que generó la idea que la cinta había servido de revulsivo para cometer el crimen, lo que generó un halo de película maldita sobre la tercera entrega de Chucky, llegándose incluso a plantear su prohibición. 

La Frase: “Cierto chico, me has descubierto, soy maaalo” (Chucky) 

Valoración: 6.25 (La más polémica de la saga)