Linda Blair es un caso de
intérprete ciertamente prototípico, aquel que logra un éxito de tal calado
gracias a un determinado papel que hace que este exitoso rol le persiga durante
toda su carrera profesional. A esta intérprete le sucedió con Regan MacNeil, la
niña poseída protagonista de El exorcista (1973), interpretación que le valdría
un Globo de Oro y una nominación al Oscar con tan solo trece años. Pero este
papel marcaría igualmente su carrera para siempre, una interpretación que a día
de hoy aún la persigue.
La actriz no supo o no pudo hallar
su camino en la industria del cine tras un debut tan exitoso, y tras varias
interpretaciones notables como eterna adolescente atormentada, repitiendo de
esta manera el tipo de rol que la encumbró, destacando de estos años por su
calidad y polémica el telefilm Nacida inocente estrenado en 1974. Los años
ochenta supusieron un intento de cambio de registro por parte de la actriz que
no dudo en utilizar un cuerpo voluptuoso para tratar de alcanzar papeles que la
alejaran de esa vertiente de eterna adolescente, siendo la mayoría de títulos en
los que participaría lamentables cintas de serie Z y cine de explotación donde
la actriz es usada como mero reclamo publicitario, entrando en una declive
profesional que la ha llevado hasta nuestros días.
Mucho se ha hablado de la leyenda
negra de Linda Blair, y es que se la ha tachado de adicta a multitud de
sustancias, loca e incluso se ha llegado a afirmar su fallecimiento, jugando de
esta manera con la etiqueta d maldita de la película que la encumbró, y si bien
es cierto que tuvo problemas con la justicia, como ella misma reconoce por
estar en el lugar y momento equivocados, su vida no ha sido ni de lejos tan
oscura como se cuenta en algún medio, aunque sí es cierto que la fama que la
acarreó El exorcista la hizo pagar un caro peaje.
A destacar entre su filmografía y
dentro del género de terror y fantástico los siguientes títulos:
El Exorcista (1973): Una obra
maestra del cine y para muchos la mejor película de terror jamás rodada.
El Exorcista II, El Hereje
(1977): Tras rechazar varias veces participar en su secuela, Blair aceptó
finalmente trabajar en esta segunda parte, y que merece un visionado a pesar
que la crítica la destrozó en su momento precisamente por intentar hacer algo
diferente a la primera película.
Noche infernal (1981): Tontorrona
cinta de corte slasher llena de prototipos y donde Blair es utilizada como mero
cebo comercial
Grotesque (1988): Otra muesca más
en la terrible carrera interpretativa de Blair tras sus primeros papeles.
Reposeida (1990): Harta del
terror de serie Z Blair decide reírse de sí misma en esta alocada comedia de
humor absurdo enclavado en el subgénero de las spoof movies y donde solo la
presencia de Leslie Nielsen la salva del descalabro más absoluto.
Scream, vigila quien llama
(1996): Cameo casi imperceptible en la cinta que revitalizó el género slasher
en la década de los noventa.
Cada día más alejada del mundo de
la interpretación y más centrada en la televisión que en
el cine, Blair está totalmente volcada en su faceta más humanitaria, al mando
de la asociación que ella misma creó y que recoge y ayuda a animales
abandonados. Aunque posiblemente a su pesar siempre será para el aficionado al
género la Regan MacNeil de esa obra maestra que es El exorcista.