sábado, 21 de octubre de 2023

VENUS (VENUS, 2022) 100´

 

Lucía, una gogo de discoteca, roba un alijo de pastillas del local en el que trabaja. Asediada por los dueños de la droga, no tiene más remedio que ocultarse en el bloque de edificios donde vive su hermana y su sobrina y a quienes no ha visto en años, aplicándose aquello de acabar siendo peor el remedio que la enfermedad.

Jaume Balagueró es uno de los nombres propios dentro del cine de terror de nuestro país gracias a títulos como Los sin nombre, Darkness, Rec o Mientras duermes, demostrando con su filmografía no solo su pericia técnica a la hora de formular sus rodajes y posterior montaje de sus películas, sino sobre todo como un perfecto conocedor de los resortes del género. En esta ocasión se inspira en el personalísimo universo literario de Lovecraft, con la presencia de soslayo de ese émulo de Cthulhu sobrevolando la película, para orquestar una historia eminentemente femenina y de tintes matriarcales donde confluyen diferentes géneros e ideas de resultado desigual pero tremendamente funcional.

Así, a lo largo de la trama hay un pastiche de estilos cinematográficos que se entremezclan, como sucede por ejemplo con el thriller, sustentado en esa huida hacia adelante de la protagonista tratando así de escapar de unos mafiosos con una presencia y comportamiento de manual pero que no por ello deja de resultar atinada, presentándose igualmente una historia con ecos de drama y que asoma básicamente en el momento en que se narra la relación del personaje principal con su familia, especialmente con su hermana, siendo el otro género en discordia presente en la película, y como no podía ser de otra manera, el terror, funcionando este como elemento cohesionador dentro de la trama, para lo cual Balaguero ha jugado con ideas ya vistas en títulos como La semilla del diablo o The lords os Salem, películas que indefectiblemente vienen a nuestra cabeza durante el visionado de Venus, un título muy apropiado ya que esta palabra está totalmente presente a lo largo de toda la película, tanto a la hora de denominar el planeta del Sistema Solar como dando nombre al edificio donde se desarrolla la mayor parte de la historia. Balaguero maneja mucho mejor aquellos momentos en los que el foco de la trama se posa precisamente sobre este edificio, escenario donde tiene lugar buena parte de la acción sabiéndose sacar todo el partido del mundo al mismo, conteniendo este lugar ecos de aquellas casas con estética del pasado y que veíamos perfectamente reflejado en la celebrada Rec, siendo un escenario que resulta enormemente desasosegante, máxime cuando el director juega con el mundo de lo paranormal entre sus paredes. Por el contrario, es cuándo el terror mira hacia otro lado, con un final abiertamente desmadrado y virado al exceso visual. que la película pierde parte de ese carácter perturbador que está presente durante buena parte del metraje y que se potencia gracias a la incursión de personajes como el de Tía Galga, con una única escena en pantalla pero resultando esta notablemente perturbadora.

Precisamente uno de los elementos más destacados de la película es una dirección de actores que saca un enorme partido a todos y cada uno de los personajes que pululan en pantalla, encabezados por una Ester Expósito que muestra su solvencia como actriz más allá de una carnalidad en pantalla fuera de toda duda y que sienta francamente bien al personaje de Lucía. Pero es que todos los actores y actrices resultan tremendamente creíbles en roles que en ocasiones coquetean con el exceso, casi lo paródico, lo que supone un reconocimiento aún mayor de su trabajo delante de las cámaras. No podemos obviar en este sentido la presencia llena de naturalidad y verdad de la niña Inés Fernández, otro de los puntales junto al protagonismo de Expósito y el buen hacer de todos y cada uno de los secundarios para que la propuesta de Balagueró, en ocasiones bordeando lo esperpéntico, funcione y nos de cómo resultado un título solvente en su género.

Como ya apuntábamos con anterioridad la película funciona mucho mejor cuando juega a insinuar y a sugestionar, Balagueró siempre ha sido mucho mejor director cuándo se ha movido en registros cercanos al suspense,  que cuándo muestra todas sus cartas sobre el tapete en un acto final que tanto en la vertiente que tiene Venus de thriller como en la abiertamente terrorífica peca por momentos de resultar pirotécnica en exceso. Otro hecho que lastra determinados momentos de la cinta es la manera en que ha sido utilizado el CGI en la película, secuencias que resultan muy artificiales por lo acartonado que este tipo de efectos visuales lucen en pantalla, siendo estas carencias suplidas por ese exceso de hemoglobina final que llevan a la protagonista a mutar en una salvaje final girl en su vertiente más descarnada.

De esta forma Venus se manifiesta como un mejunje bien pertrechado por un  Jaume Balagueró que sabe perfectamente cómo hacer que su propuesta funcione, y es llevándola a su terreno, el de un terror sobrenatural plagado de fantasmas, casas encantadas y criaturas con aura demoniaca. Unos intérpretes creíbles y muy disfrutables hacen el resto para orquestar un título que sin sobresalir entre el vasto catálogo de cine dentro de este tipo estrenado en la actualidad sí que deja patente que en nuestro país el terror ha sido y es un género al que siempre se le ha sabido sacar muy buen partido, algo que queda de manifiesto en un título que sin ser redondo del todo si que es un ejercicio de género bien planteado y resuelto en pantalla.    

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