jueves, 10 de enero de 2019

HALLOWEEN H20 (HALLOWEEN H20, 20 YEARS LATER, 1998) 86´



Han transcurrido veinte años desde la fatídica noche del 31 de Octubre de 1978. Ahora, Laurie Strode vive como Keri Tate junto a su hijo en el norte de California, donde imparte clases en un elitista instituto, pero a pesar del largo periodo de tiempo transcurrido, aún vive con el miedo de que su hermano, Michael Myers, regrese a terminar lo que un día comenzó. 





El éxito de Scream en 1996 y el consiguiente resurgir que devino del género slasher para adolescentes, unido al hecho de celebrar en 1998 el vigésimo aniversario de La noche de Halloween, animó a Dimension Films a llevar a cabo la producción más ambiciosa a nivel presupuestaria de la franquicia. El éxito que la película tuvo a nivel de taquilla da buena prueba que no se equivocaron. La película contó con la colaboración de Kevin Williamson, excelente reclamo y todo un nombre dentro del cine de terror de la segunda mitad de la década de los noventa como responsable de los guiones de la propia Scream, The faculty o Se lo que hicisteis el último verano. Steve Miner, otro grande dentro del horror y responsable de dirigir la segunda y tercera entregas de Viernes 13, House, una casa alucinante o Warlock, el brujo, fue quien se puso detrás de las cámaras.





Si la película no racaneo a la hora de contar con grandes nombres dentro del género que dieran empaque y calidad a esta séptima entrega, así fue también en el apartado interpretativo, lográndose recuperar para la saga a Jamie Lee Curtis, quien deja de lado su papel de víctima indefensa y acosada en constante huida para adoptar el rol de mujer fuerte, segura y decidida, dando además una vuelta de tuerca entre Laurie y Myers en las secuencias finales que es uno de los alicientes de la película. La cinta tuvo lo fortuna de contar con un puñado de jóvenes actores que con el tiempo alcanzarían cierto renombre en Hollywood, como es el caso de Josh Hartnett (Pearl Harbour), Michelle Williams (nominada al Oscar en varias ocasiones) o Joseph Gordon-Levitt (Origen, El regreso del caballero oscuro), quien se convertirá en la primera víctima de la cinta. No podemos obviar la presencia de Ll Cool J, quien iniciaría en Halloween H20 una sana costumbre, y es la de convertirse en superviviente en películas de terror, haciendo lo propio en Deep blue sea, así como el guiño de los responsables de la película a la propia Jamie Lee Curtis dando un breve papel a su madre, Janeth Leigh, con soniquete de Psicosis en su presencia incluido. Nuevamente un especialista de acción sería el encargado de ponerse la máscara blanca de asesino, en esta ocasión Chris Durand.



Halloween H20 omite de manera consciente toda la saga desde su segunda entrega, siendo una continuación de esta y obviando todo lo presentado en el resto de títulos pretéritos respecto a Jamie, la hija de Laurie, y protagonista de la cuarta y quinta película, con aparición también en la sexta parte. No olvida sin embargo la importancia del doctor Loomis en la serie, rindiendo a su manera su correspondiente homenaje a este personaje y de manera implícita al actor que le dio vida.





La película se comporta durante buena parte de su exiguo metraje en un slasher noventero al uso y bastante light en cuanto a la utilización de la sangre se refiere. Apenas hay un puñado de asesinatos y estos se muestran en pantalla sin demasiados efectismos. Parece que todo está supeditado al citado enfrentamiento final entre Laurie y Michael, sin duda lo mejor de la película, que además logra levantar una trama bastante insulsa e insustancial. El resto de personajes, incluido el propio hijo de Laurie, no son sino meras comparsas sin peso de los verdaderos protagonistas, unos hermanos que trataran de dar por finiquitadas sus diferencias a golpe de cuchillo y hacha.


miércoles, 9 de enero de 2019

HALLOWEEN 6, LA VENGANZA DE MICHAEL MYERS (HALLOWEEN 6, THE CURSE OF MICHAEL MYERS, 1995) 87´



Durante un extraño ritual pagano una joven da a un luz a un bebe el cual es separado de su madre y marcado con sangre. Ayudada por una de las enfermeras presentes en la ceremonia, consigue escapar, siendo la matrona asesinada instantes después por Michael Myers.



Tras hacerse con los derechos de la franquicia, Miramax se aventuró a producir una nueva entrega de la saga protagonizada por Michael Myers tras varios años de ausencia motivada por el decreciente interés por parte de los espectadores de las últimas entregas estrenadas. Su guionista sería Daniel Farrands, un ferviente admirador de la franquicia que se propuso devolverle su status dentro del cine de terror mediante una historia que entroncara directamente con la primera entrega dirigida por John Carpenter, tratando además de dar sentido a las incoherencias presentadas en la película anterior. Hay que decir que logra su objetivo solo a medias, aunque posiblemente más por los remontajes impuestos y cierto caos durante la filmación de la película, y que llevarían a presentar posteriormente un producer´s cut con ciertas diferencias respecto a la versión estrenada en su día. Dirige Joe Chappelle, responsable también de la simpática Phantoms, y quien realiza un trabajo eficiente apoyado en un solvente equipo técnico.


Donald Pleasance da vida por última vez al doctor Loomis, quien vive retirado y disfruta de una jubilación autoimpuesta, cuándo es solicitado su regreso al hospital psiquiátrico de Smith´s Grove. Pleasance, quien contaba por aquel entonces con setenta y seis años, da vida a un Loomis cansado, apagado, en un perfecto reflejo de cómo se encontraba el propio actor, quien moriría el mismo año de estrenarse la película, la cual está dedicada a su memoria. Ante la imposibilidad de contar nuevamente con Danielle Harris para dar vida a Jamie, personaje que aparece únicamente en el primer acto de la película, se contó con J. C. Brandy, lo cual es una lástima, porque nos hubiera gustado volver a disfrutar de la actuación de la joven actriz. Lo mismo sucedió en el caso de Brian Andrews, que en la película de 1978 diera vida a Tommy, el niño del que cuida el personaje de Jamie Lee Curtis, siendo sustituido por el hoy famoso Paul Rudd (Ant Man). La bella Marianne Hagan es otra de las protagonistas, junto al niño Devin Gardner, anodina interpretación que pone todavía en mayor valor lo hecho por Danielle Harris en los títulos anteriores. La película recuperaba para la ocasión a George P. Wilbur a la hora de dar vida a Myers, quien ya había interpretado al serial killer en la cuarta entrega, participando además como especialista en la quinta.


Como decíamos antes el guion de Daniel Farrands rinde pleitesía al trabajo inicial de Carpenter y Hill recuperando personajes y escenarios de la primera entrega, pero por el camino, y en su interés por explicar demasiado en relación a la figura de Myers, acaba por restarle enteros a un personaje que resulta más amenazador cuánto menos se sepa de él. Es relevante además como vuelve su mirada sobre antiguos rituales y ceremoniales paganos, un poco en la misma línea ya utilizada en Halloween 3, el día de la bruja, que curiosamente era la única entrega desligada abiertamente del personaje de Michael Myers. Si bien por momentos este personaje pierde muchos enteros, concretamente mientras lo vemos convertido en una especie de siervo de este culto maligno, vuelve a ganar posiciones en el momento en que rompe, como solo Myers sabe, con este grupo de ocultistas, esto es, a sangre y cuchillo.  


La película presenta unas muertes convincentes aunque sin pegada, y un manejo del suspense que si bien en algún momento se presenta algo forzado, principalmente por alargar las escenas más de lo necesario, devuelve parte de la dignidad perdida a la saga en la entrega anterior. Nuevamente  hay que recalcar como elemento negativo un final abrupto, en esta ocasión con el plano de la máscara de Michael Myers, un grito de Loomis y una calabaza encendida. Si tenemos en cuenta además se trataba de la última aparición de un personaje tan importante en la saga como era el doctor Loomis se merecía un epílogo a la altura. Y es que Pleasance es parte importante de Halloween, concretamente uno de sus tres pilares fundamentales.     

martes, 8 de enero de 2019

HALLOWEEN 5, LA MALDICIÓN DE MICHAEL MYERS (HALLOWEEN 5, THE REVENGE OF MICHAEL MYERS, 1989) 96´



Ha pasado un año desde los terribles acontecimientos vividos por Jamie y Rachel, permaneciendo desde entonces la pequeña ingresada en una institución mental para niños donde lleva todo este tiempo con pérdida del habla. Pero llega nuevamente la noche de Halloween, y la figura de Myers regresará a Haddonfield, estableciéndose entre él y Jamie una fuerte conexión mental. 





Inmediata continuación estrenada solo un año después de la cuarta entrega y que supone una decepción importante tras haber podido disfrutar de unas entregas, que si bien disminuían en calidad progresivamente, si que tenían siempre elementos que las hacían lo suficientemente atractivas para ese público ansioso por seguir disfrutando de las andanzas de Myers y familia. No sucede lo mismo en esta ocasión, donde contamos con una dirección de Dominique Othenin-Girard totalmente plana y lineal, y sin un solo elemento destacable, siendo este un elocuente síntoma de lo que es esta quinta entrega, simplemente un enlace, un nexo de unión entre la cuarta y sexta películas, algo que queda patente en un final totalmente abierto, algo que descoloca aún más al espectador, quien acaba por encontrarse con un título filmado a medias. 


Donald Pleasance se mantiene al frente del reparto, dando vida a un Dr Loomis que continua en su espiral de absoluta obsesión por el personaje de Myers, algo que le lleva a una autodestrucción progresiva, convirtiéndose ambos, con el paso de cada una nueva entrega, en unos excelentes antagonistas. La pequeña Danielle Harris sigue resultando realmente convincente en el papel de Jamie, siendo de hecho de lo mejor a nivel interpretativo de la saga. También la actriz Ellie Cornell retoma su personaje de Rachel, siendo su eliminación en el primer tercio de la película uno de los muchos errores de esta quinta entrega, tratándose como era de uno de los pocos personajes con los que el espectador había llegado a empatizar de una manera importante, frente a una mayoría de personajes de relleno y sin peso en la película. Siguiendo con la tendencia de cambiar de actor con cada nueva entrega, en esta ocasión el papel de Michael Myers recae en un desconocido Don Shanks, limitándose a servir de presencia corporal de este icónico asesino.



La película es una suma de errores que se inicia con un escena de transición entre la cuarta y quinta entrega y que presenta al personaje de Michael Myers siendo recogido y cuidado por un vagabundo, al más puro estilo Frankestein, tan innecesaria como ridícula, con una resolución igualmente absurda, y que resta empaque al propio personaje de Myers. De esta forma nos encontramos con un guion totalmente deslavazado, lleno de incongruencias, tramas no justificadas, con la aparición de un misterioso personaje que en ningún momento se explica, una Jamie que tras un año de mutismo recupera inesperadamente el habla, una conexión mental entre este personaje y Michael Myers que acaba por no tener peso en la resolución de la historia y unos insertos cómicos ridículamente innecesarios y que te sacan totalmente de ese intento de atmósfera de terror tan poco conseguida. 



Por todo ello concluimos que esta continuación acaba por quedar enclavada en nuestro recuerdo como la peor de las diferentes entregas de esta larga saga, ya que no presenta elementos a destacar tampoco en lo que respecta a la ambientación, actuaciones, en su mayoría forzadas y sobreactuadas, ni siquiera en la forma de filmar los ataques de un Myers totalmente asépticos y que ni siquiera llegan a impactar en su vertiente más sanguinolenta, algo que nos escama teniendo en cuenta la presencia en el apartado de efectos de maquillaje de tres talentos en esto del gore como son Robert Kurtzman, Greg Nicotero y Howard Berger. Únicamente la muerte de un personaje como el de Rachel, con quien habíamos sufrido en la entrega anterior, nos impacta, pero únicamente por tratarse del personaje que es. Una continuación totalmente prescindible si no fuera porque se hace necesaria para llegar a entender la posterior entrega de esta franquicia, la cual se demoraría por seis años dado el fracaso que la película de  Othenin-Girar supuso para esta serie de películas, siendo de hecho la menos rentable de cuántas películas sobre el personaje se han llegado a estrenar. Michael Myers había tocado fondo.

viernes, 4 de enero de 2019

HALLOWEEN 4, EL REGRESO DE MICHAEL MYERS (HALLOWEEN 4, THE RETURN OF MICHAEL MYERS, 1988) 88´



Han transcurrido diez años desde los terribles acontecimientos narrados en la primera entrega. Durante todo este tiempo, Michael Myers ha permanecido en estado catatónico tras sobrevivir a una terrible explosión de gas. Pero durante su traslado al hospital psiquiátrico de Smith's Grove y tras escuchar a  los doctores que le acompañan que tiene una sobrina, la hija de Laurie Strode, despierta de su letargo para continuar su cacería allí donde la dejó pendiente, no sin antes asesinar salvajemente a todos los ocupantes de la ambulancia en la que se encuentra.



Diez años después de estrenada la primera Halloween nos llega esta secuela que retoma al personaje de Michael Myers, algo que queda evidenciado en un título que no podía ser más intencionado, “El regreso de Michael Myers”, evitando de esta manera que el público pudiera pensar se trataba de una nueva propuesta independiente de este personaje, tal y como había sucedido en la tercera entrega. Con John Carpenter fuera del proyecto tras vender los derechos de su película, el resultado no es tan catastrófico como uno pudiera pensar de inicio, siendo de hecho una interesante continuación que además sigue empeñada en trazar una ruta única en la historia de Myers, Loomis y Laurie.



Esta cuarta entrega está dirigida por Dwight H. Little, uno de esos directores todoterrenos que logra brindar un trabajo competente y digno, sobreponiéndose a un rodaje un tanto caótico marcado por un guion que fue redactado en menos de dos semanas ante una inminente huelga de guionistas, y que sin embargo logra crear una continuidad creíble en torno a los personajes y la propia trama. 


Donald Pleasance es resucitado tras haber sido dado por muerto en el final de la segunda entrega, volviendo a encabezar una película que sin embargo no pudo contar con Jamie Lee Curtis, convertida a estas alturas en una estrella con un caché difícil de desembolsar para una producción de cinco millones de euros. La solución a este inconveniente lo encontramos en el personaje de Jamie Lloyd, hija del personaje de Laurie, de quien se cuenta ha fallecido. La jovencísima Danielle Harris, que contaba con once años en aquel momento, interpreta este papel, y hay que destacar lo acertado y maduro de su actuación. Harris acabaría convertida en otra de las actrices ligadas a la franquicia Halloween, permaneciendo además ubicada en el terror en otra interesante saga como es Hatchet o la primera Leyenda urbana, siendo también recordada por encarnar a la lenguaraz hija de Bruce Willis en El último boy scout. Michael Myers es interpretado nuevamente por un especialista de acción, George P. Wilbur, dejándose muy patente que el único requisito para dar vida a este personaje, por otra parte capital dentro de la saga, es el tener una marcada presencia física así como cualidades a la hora de saber encajar todo tipo de impactos y golpes.


Halloween 4 se inicia con un acertado prologo donde somos testigos de la huida de Myers durante su traslado de hospital, destacando del mismo algo que vamos a poder disfrutar en toda la película. Una ambientación muy acertada, por momentos onírica y amenazadora, siendo nuevamente esta entrega una apuesta, como hiciera en su día el propio Carpenter, por el suspense por encima de la utilización de jump scares, algo del todo loable máxime en un momento en el que el terror estaba copado por el slasher más sangriento y el gore.


Otro elemento a destacar es el hecho de ver al pueblo de Haddonfield convertido en un personaje más, ya que en esta ocasión, y contrariamente a lo que sucediera en la primera entrega, el doctor Loomis es totalmente tomado en serio de inicio cuando llega al lugar soltando su perorata de amenazas por la inminente llegada de Myers. Declarado el estado de excepción desde ese mismo momento, Haddonfield adopta las formas de un pueblo fantasma, algo que aumenta la sensación de inseguridad del grupo de protagonistas, quienes acaban encerrándose en una de las casas, imitando de esta forma el comportamiento de los personajes de La noche de los muertos vivientes, incluyendo el atrancamiento de puertas y ventanas para tratar de evitar lo que es inevitable, la irrupción de Michael Myers y con el de una fuerza incontrolable de muerte y desolación. 


Acabar por último rescatando la importancia del personaje de la pequeña Jamie, no solo porque adopta sin ningún complejo el rol de scream queen de la función, acompañada eso si por la actriz Ellie Cornell, quien da vida a su hermana adoptiva, sino por un epílogo que se convierte en otro acierto total de la película, volviendo la mirada hacía la escena inicial de la franquicia, y constatando que Myers no es más que una mera representación del verdadero antagonista de la saga, y que el doctor Loomis está constantemente citando, el mal en estado puro.

jueves, 3 de enero de 2019

HALLOWEEN 3, EL DÍA DE LA BRUJA (HALLOWEEN 3, SEASON OF THE WITCH, 1982) 98´




Son los días previos a la celebración de Halloween y unas terroríficas máscaras se han convertido en el juguete preferido por millones de niños. Pero tras estas inofensivas caretas de latex y que representan una bruja, una calabaza y un esqueleto se oculta un diabólico plan con un objetivo tan brutal como aterrador.

  

Una rara avis dentro de la saga, ya que se trata de una película con una historia que nada tiene que ver con los personajes de Michael Myers, Sam Loomis o Laurie Strode. Se explica en el intento por parte de Carpenter de crear una franquicia de películas anuales de terror que, bajo el epígrafe de “Halloween”, recogiera una serie de títulos independientes entre sí y únicamente adheridos por el nexo común de ver sus historias ubicadas en torno a la festividad de Halloween. El poco éxito de esta propuesta haría que únicamente se filmara este título y que el personaje de Michael Myers fuera rescatado en posteriores secuelas.



Como no podía ser de otra manera la película sigue estando producida por el tándem John Carpenter-Debra Hill, siendo este el primer trabajo como director de Tommy Lee Wallace. Wallace es uno de los hombres de confianza de Carpenter, para quien ha trabajado como montador en títulos como La noche de Halloween y La niebla o dirigiendo la segunda unidad en Golpe en la pequeña China, y siendo de hecho uno de los nombres sugeridos para dirigir la primera de las continuaciones de La noche de Halloween. Este director adquirió cierto reconocimiento en los ochenta y primeros noventa con títulos como Noche de miedo 2 o la miniserie It, siendo su último trabajo hasta la fecha como director otra secuela de una película de Carpenter, en este caso de Vampiros. Mencionar en esta ocasión a Dean Cundey, director de fotografía de las tres primeras entregas de la franquicia y que desde unos inicios ligados al terror y la serie B con títulos como Ilsa, La hiena del harén, Satan´s cheerleaders, Galaxina o Psicosis 2, además de participar en numerosas producciones dirigidas por Carpenter, alcanzó el cine más exitoso en producciones como Regreso al futuro, Parque Jurásico o Apolo XIII. La fotografía de Cundey es en buena parte responsable de la excelente ambientación de estas primeras películas de la saga.




Siendo como es una trama totalmente independiente del resto de películas nacidas a rebufo del éxito de La noche de Halloween, los protagonistas nada tienen que ver con los personajes que hasta el momento habían sido presentados en los dos títulos anteriores. En ese sentido Halloween 3 está protagonizada por un actor fetiche dentro del cine de terror de los ochenta, el rudo Tom Atkins, intérprete en películas de culto como Creepshow, El terror llama a su puerta o Maniac cop, y, como no podía ser de otra manera, uno de los actores recurrentes en el cine de Carpenter con intervenciones en La niebla o 1997, Rescate en Nueva York. Destacar igualmente la aparición de Dan O´Herlihy, en el rol de villano de la función, y conocido por sus apariciones en las dos primeras entregas de Robocop. La bella Stacey Nelkin da vida al tercer personaje principal, contrapunto femenino del protagonista y poco convincente recurso romántico de la trama debido a la nula química entre los dos protagonistas. 



La cinta presenta una trama ciertamente esperpéntica y llevada al terreno de las más disparatadas historias vistas en los tebeos de terror de los años cincuenta al más puro estilo creepy, a lo que se añaden ciertos aires de mad doctor en la presencia de un villano llevado a un nivel de paroxismo nada desdeñable. A todo lo anterior se suman elementos esotéricos de reminiscencias celtas que tratan de justificar los actos mostrados en pantalla, en un batiburrillo que no hay que tomarse demasiado en serio si no queremos salirnos de la propuesta presentada por Tommy Lee Wallace, responsable también de la historia.



El director, sin hacerlo del todo mal para tratarse de su opera prima, si que adolece de ciertas lagunas en su narrativa que hacen que la película presente, especialmente en su segundo tercio, cierto tedio en la forma en que avanza la historia, amén de una subtrama romántica que, como apuntábamos con anterioridad, además de no aportar nada a la historia, se hace harto complicada de creer. Acertados, eso sí, los momentos de puro terror, que se apoyan en unos efectos que, aunque artesanales y algo acartonados, logran con creces su objetivo, siendo sin duda de lo mejor de la película. Momentos como el fallo del microchip de una de las máscaras, sufrido y padecido por uno de los personajes secundarios, o el test de funcionamiento de las caretas y que acaba con tres cadáveres en la sala de pruebas, son escenas potentes y bien filmadas, aunque entren en la dinámica de lo absurdamente increíble anteriormente descrita.



Una película con aires de pura serie B a la que, a pesar de sus fallos, hay que reconocer su valentía por romper una apuesta segura y tratar de buscar nuevos caminos para una saga que se vería obligada a volver sobre sus pasos y dar al público lo que estaba pidiendo a gritos, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Y con una machacona sintonía musical que suena a crítica contra la alienación de la sociedad en torno a la televisión, tema que el propio Carpenter retomaría de alguna manera en su reivindicable Están vivos. Por último, y a modo de anecdotario, retomar como se utiliza en la película el recurso de la televisión como elemento para homenajear grandes películas dentro del género de terror, siendo en esta ocasión el título escogido la propia La noche de Halloween. El círculo quedaba de esta forma cerrado.  


miércoles, 2 de enero de 2019

HALLOWEEN 2, SANGUINARIO (HALLOWEEN 2, 1981) 92´




Cuándo el Dr Loomis llega a la casa en la que Michael Myers está a punto de acabar con la vida de Laurie Strode, no duda en descargar su arma contra el asesino, haciéndole caer acribillado por una de las ventanas de la casa. Cuándo baja al jardín para ver el cadáver descubre sorprendido que no hay rastro del cuerpo de Myers. La noche de Halloween no ha hecho más que comenzar. 


Tras el éxito tan enorme de la primera entrega no era de extrañar que se produjera una continuación relativamente rápida, concretamente tres años después de estrenada la primera parte. John Carpenter y Debra Hill continuaban al frente del proyecto, siendo nuevamente los autores conjuntos del guion y produciendo la película al alimón, cediendo sin embargo la batuta de director en Rick Rosenthal, escogido personalmente por el propio Carpenter, ofreciendo este una digna y respetuosa continuación.



Curiosamente en lo que respecta al apartado de interpretación, así como en la película de 1978 el nombre de Donald Pleasance aparecía en primer lugar en los créditos de inicio, incluso por delante del propio título de la cinta, en esta ocasión comparte ese honor con el de Jamie Lee Curtis, lo que da una idea del status dentro del género que en ese momento tenía la actriz. Si bien la película recupera esporádicamente a alguno de los personajes de la entrega anterior, se nutre de un grupo de nuevos protagonistas sin demasiada enjundia, siendo su principal cometido el servir de carnaza para los nuevos desmanes de un Michael Myers al que da vida Dick Warlock, doble de acción en infinidad de películas como La cosa, Christine, Viernes 13 un nuevo comienzo, Golpe en la pequeña china, El chip prodigioso o Perseguido,  por citar solo un puñado de títulos, y que aporta a este personaje una fisicidad muy atinada, además de permitirle, por la propia actividad profesional de stuntman del actor, atravesar puertas de cristal, recibir disparos por doquier o ser quemado vivo.   


Con unos mimbres dentro de la franquicia ya engarzados por el propio Carpenter en la primera Halloween, esta nueva entrega se limita a repetir esquemas, siendo de hecho una continuación lineal de la película de 1978, y que se inicia con la escena de cierre de la película de Carpenter para proseguir con ese juego del gato y el ratón entre Michael Myers y Laurie Strode, aportando además la historia una sorprendente y acertada justificación, hoy conocida por todos, para entender el porqué del empecinamiento del psicópata por la figura del personaje interpretado por Jamie Lee Curtis. En ese sentido, y aunque de inicio la trama abre los escenarios y somos testigos de cómo Myers deambula entre las calles de Haddonfield, se acaba por ubicar buena parte de la trama en el hospital en el cual Laurie ha sido internada tras los traumáticos acontecimientos vividos, permitiendo al director jugar nuevamente, tal como hiciera Carpenter en su momento, con los espacios cerrados, aprovechándose de ese modo los pasillos angulosos y las habitaciones llenas de lugares donde ocultar la figura del asesino de la máscara. Si bien carece del pulso narrativo de su predecesor, Rick Rosenthal es tremendamente respetuoso con el estilo creado por Carpenter en La noche de Halloween, llegando incluso a presentar nuevamente a Myers en la película mediante un plano subjetivo o a homenajear a La noche de Halloween con la inserción de fragmentos de películas de terror en aquellos planos en los que aparece un televisor encendido. Si Carpenter utilizaría en su momento extractos de las películas Planeta perdido o El enigma de otro mundo, de su adorado Howard Hawks, y de la que curiosamente acabaría filmando un excelente remake con La cosa, en esta ocasión es la celebérrima La noche de los muertos vivientes el título escogido. A colación de esta idea hay que destacar el uso que se hace de los monitores de vigilancia del hospital, acertado recurso visual por medio de los cuales se muestra en repetidas ocasiones donde se ubican los diferentes personajes, Michael Myers incluido, que van deambulando por los pasillos del hospital.


Esta segunda entrega fue estrenada posteriormente a Viernes 13, y el éxito de esta sanguinolenta producción queda evidenciado en el hecho que, siendo como es Halloween, una película que se sigue apoyando en el uso del suspense frente a una apuesta abierta por la casquería y el gore, sí que es más sangrienta que la primera entrega. Hay una mayor utilización de la hemoglobina, la cual presenta además una tonalidad y plasticidad que la hacen asemejarse visualmente a la utilizada en las obras más conocidas del giallo italiano, siendo, como apuntábamos anteriormente, La noche de Halloween heredera directa de este subgénero. Respecto a este mayor uso de la violencia explícita no es baladí indicar que esta segunda entrega se estrenó en nuestro país con el apostillamiento de Sanguinario tras el obligado título original. O que tras la calabaza de los títulos de crédito iniciales, ya utilizada en la película de 1978, se nos descubra en esta ocasión una calavera. 


Destacar por último como Michael Myers queda ya definitivamente consolidado como un asesino silencioso, paciente, imparable e incansable, características que, habiendo sido perfectamente representadas en la cinta de Carpenter,  se mantienen en esta segunda entrega, quedando ya definitivamente fijadas a la hora de representar a este psicokiller en todas las continuaciones que habrían de venir. Un personaje que además, nuevamente algo ya presentado en la primera Halloween, se retrataba como inmortal, una representación figurativa de los miedos al llamado hombre del saco, que es al fin y al cabo lo que es Michael Myers.

martes, 1 de enero de 2019

LA NOCHE DE HALLOWEEN (HALLOWEEN, 1978) 91´



“La noche que él llegó a casa”

Con tan solo seis años, Michael Myers asesina a sangre fría a su hermana mayor asestándole numerosas puñaladas con un enorme cuchillo de cocina. Enclaustrado desde entonces en una institución mental, transcurrirán quince años para que este asesino sin alma escape y se traslade hasta Haddonfield, su lugar de residencia, y en la misma fecha del fatídico crimen, 31 de Octubre, la noche de Halloween.



John Carpenter escribió y dirigió, con tan solo dos películas más a sus espaldas, uno de los títulos señeros del cine de terror de los últimos cuarenta años, consiguiendo de paso filmar una de las películas independientes más rentables de la historia del cine, multiplicando su recaudación más de doscientas veces su presupuesto. Carpenter además no se limita a estas dos funciones, componiendo paralelamente un score central que es pura historia del cine de terror, y que con tan solo cuatro notas de piano ha quedado grabado a fuego en la memoria de todo aficionado al género que se precie. No podemos obviar sin embargo la participación de Debra Hill, coautora de la historia junto al propio director, y mano derecha de este tanto en la presente cinta como en producciones venideras tan conocidas como La niebla o 1997, Rescate en Nueva York. Citar asimismo como necesaria para llevar a buen puerto la película la producción de Moustapha Akkad, quien ejercería dicha función  a lo largo de toda la saga y hasta su fallecimiento en 2005. 


Donald Pleasance encabeza el reparto de la cinta, homenajeando de paso a uno de los personajes protagonistas de Psicosis, Sam Loomis, siendo la presencia de Pleasance el principal reclamo interpretativo de la película, dada su extensa trayectoria profesional hasta el momento de estrenarse la cinta. Pleasance, que continuaría ligado a la franquicia en varios de los títulos posteriores, es uno de esos actores todoterrenos capaces de participar en lujosas producciones como La gran evasión o Solo se vive dos veces, así como trabajar en mediocres cintas italianas de serie B de directores tan subversivos como Luigi Cozzi o Antonio Margheriti. Pleasance mantendría con Carpenter una colaboración que abarcaría además de La noche de Halloween títulos como 1997, Rescate en Nueva York y El príncipe de las tinieblas. El trío de jóvenes víctimas de Myers lo integran Nancy Loomis, con una breve carrera interpretativa, en su mayoría ligada a Carpenter, P.J. Soles, a quien ya le había tocado sufrir anteriormente en Carrie, de Brian De Palma, y muy especialmente Jamie Lee Curtis, en el que sería su debut en el cine. Jamie, hija de Tony Curtis y Janet Leigh (víctima en la famosa escena de la ducha de Psicosis, nuevamente la película de Hitchcock se cruza en el camino de Halloween), se convertiría, gracias al éxito de la cinta, en la scream queen por excelencia del cine de terror del momento, rol que además seguiría desempeñando en títulos posteriores como La niebla, del propio Carpenter, Prom night o El tren del infierno. La joven actriz sería junto a Donald Pleasance la otra gran figura nexo de unión de varias de las películas que vendrían después. ¿Y qué hay de Michael Myers? El icónico papel de Myers, que de hecho es mencionado en los títulos de crédito finales de la película como la figura, y a excepción del momento en que le arrancan la máscara, fue interpretado por Nick Castle, viejo conocido y amigo de Carpenter y siempre ligado al mundo del cine, bien en su faceta como director o colaborando en guiones de entre otros, el propio Carpenter. 

La noche de Halloween arranca con una escena icónica y objeto de estudio por su perfecta planificación y filmación, ya que se trata de un plano secuencia magistral que además supone una mirada subjetiva del propio personaje de Myers, y que culmina con el asesinato de su hermana y el momento posterior, en el que sus padres le arrancan del rostro la máscara de payaso que llevaba durante el crimen, instante en que la cámara abandona su papel como mirada del propio niño para mostrar el resto de la secuencia desde la objetividad que da el hacer la toma desde una grúa que eleva el plano. Este hecho no es baladí, ya que es toda una declaración de intenciones de un director que, tomando una película de encargo, deja patente y bien patente su pericia técnica a la hora de rodar y mover la cámara. Y es que con tan solo treinta años, John Carpenter ya mostraba unas hechuras y constantes fílmicas, unas evidentes marcas de la casa, que le convertirían en un referente no solo dentro del cine de terror, sino dentro de lo que podría considerarse cine de autor. 


La película se apoya en todo momento en un manejo magistral del suspense, con una secuencia post créditos igual de terrorífica que el brillante prólogo, y que muestra la fuga de Myers del centro psiquiátrico, donde vemos a todos los perturbados de la institución deambular entre la lluvia como indisimulados émulos de zombies. Carpenter deja patente con La noche de Halloween que tiene una gran pericia narrativa, y la demuestra en esta ocasión aguantando los tiempos pero sin llegar a hacer la escena excesivamente monótona, no tiene prisa por mostrar el momento del asesinato, y prepara dicho instante con precisión quirúrgica para que sea lo más impactante posible. Y habida cuenta del legado que creó parece ser que consiguió su propósito

Hay que destacar la intencionalidad de Carpenter, ya desde la propia escritura del guion, por dotar al personaje de Myers de un aura casi fantasmal, de hecho son numerosos los momentos en que se insiste se trata de el hombre del saco, el mal en estado puro. Refuerza esta idea mostrando a Myers prácticamente durante todo el metraje de soslayo, mediante reflejos, planos alejados, dejándole asomar en plano unos segundos, apoyando además su presencia mediante una respiración constante y tenebrosa. La máscara del personaje es otro elemento deshumanizador, una careta blanca de tinte espectral, una careta por otro lado con historia, ya que se trata de una máscara de merchaindising que representaba la imagen del capitán Kirk, de la famosa serie de televisión posteriormente llevaba a la gran pantalla Star Trek, la cual fue pintada de blanco y ligeramente modificada para de ese modo entrar directamente en la iconografía del  cine de terror. Se crea de esta manera un villano deshumanizado y por ende inmune  psicológicamente, a lo que no tardaría en sumarse una invulnerabilidad física, lo que lo hace todavía más aterrador, ya que nada lo detiene.

Por último reconocer en La noche de Halloween el pistoletazo de salida para la emersión de todo un subgénero dentro del cine de terror como es el slasher, un tipo de cine que si bien no era nuevo del todo (todos recordamos Black Christmas de 1974 por poner un ejemplo notorio, o el propio giallo italiano sobre el que se fundamentaría el mismo slasher), sí que encontró en la película de Carpenter no solo uno de sus máximos exponentes, sino una suma de ideas, tópicos y constantes que a partir de entonces veríamos reproducirse hasta llegar a colapsar las carteleras en la primera mitad de la década siguiente. Así, el personaje de Laurie representa a la final girl por excelencia, una joven apocada, incluso algo timorata y virginal, que sin embargo acaba convertida en merecida superviviente cuándo saca su lado más batallador frente a su acosador. Frente a este personaje tenemos a su opuesto representado en toda esa retahíla de protagonistas del todo liberales que incumplen de manera constante y consciente las normas más básicas de la moral apostando por la promiscuidad, el sexo libre y el consumo de drogas, y que acabaran pagando ese libertinaje con su vida, en la mayoría de ocasiones mediante el uso de armas blancas y no de manera casual, ya que representan cierta semejanza y metáfora de tintes fálicos, como sucede por ejemplo con el enorme cuchillo utilizado por Myers. Otra constante que veremos a raíz de La noche de Halloween es la creación de un antagonista con una destacada entidad propia, no basta con que se trate de un asesino al uso, sino que hay que crear un personaje que tanto visual como conceptualmente tenga fuerza. Y a nadie se le escapa, que dentro de su aparente banalidad, Michael Myers ha entrado a formar parte por derecho propio de la historia del cine de terror, generando una franquicia de películas que a día de hoy sigue de vigente actualidad.