domingo, 7 de abril de 2019

CRITTERS 3 (CRITTERS 3, 1991) 86´



Los Critters llegan hasta un desvencijado edificio en la ciudad ocultos en los bajos de una caravana. Se trata de un complejo de apartamentos habitados por unas pocas familias que están siendo tratadas de ser desalojadas por el dueño del bloque, siendo este un problema menor cuándo los Critters se hacen con el control de la vivienda.



Tras la estupenda dupla de películas estrenadas en la segunda mitad de la década de los ochenta, la saga se estrenaba en los recién surgidos noventa con una película que bajaba varios enteros lo visto hasta ese momento, y que además volvía a presupuestos ínfimos, algo que queda patente a la hora de visualizar la película, que recurre nuevamente a un único escenario y donde la escasez de medios vuelve a ser la gran protagonista, aunque en este caso no se supla con talento e imaginación, tal como sucedió en 1986.



La película está dirigida de manera monótona por la directora Kristine Peterson, con una pobre filmografía como realizadora pero que es en su vertiente de ayudante de dirección o directora de segunda unidad donde podemos vislumbrar interesantes trabajos como El exterminador 2, Robots asesinos, Las alucinantes aventuras de Bill y Ted (donde coincidiría con Stephen Herek, director de Critters), Pesadilla en Elm street 5 o Temblores. Sin embargo es evidente, al menos en el título que nos ocupa, sus limitaciones a nivel cinematográfico, ofreciendo un resultado mediocre, en la peor tradición de los telefilms de segunda (eso que la cinta llegó a estrenarse en algunas salas de cine) y sin ningún tipo de aliciente más allá de poder disfrutar una vez más de nuestras criaturas más voraces. La historia de la película está escrita por Rupert Harvey y Barry Opper, productores de toda la saga y que ofrecen un resultado simplón y sin pegada, siendo David J. Schow (La matanza de Texas 3, El cuervo, La matanza de Texas, el origen) el responsable de convertir esta trama banal y bastante infantiloide en un guion filmable.



Critters 3 es ante todo conocida por ser la carta de presentación en el mundo del cine de un imberbe Leonardo Di Caprio, algo que aprovecharía la película en reediciones posteriores, quien no tardaría en convertirse en el mejor actor joven de su generación, logrando conformar una carrera llena de grandes títulos y en la que ha podido trabajar con los más grandes directores del momento (Scorsese, Tarantino, Spielberg, Eastwood), pudiendo dejar patente su enorme talento para la actuación. Di Caprio se encuentra rodeado de un plantel de intérpretes de segunda donde una vez más aparece Don Opper en su sempiterno rol del caza recompensas Charlie, en esta ocasión sin la ayuda de los buenos de Ug y Lee, y en un rol que acaba por resultar cargante en su intencionalidad de confeccionar un personaje torpe pero de nobles intenciones, dada el escaso carisma y vis cómica del intérprete.



La película acaba resultando una huida entre las estancias de la vivienda de un poco atrayente grupo de supervivientes de las garras de unos Critters que acaban resultando una vez más lo más interesante de la función, siendo el momento más disfrutable la toma de la cocina de la señora Menges por estas insaciables criaturas, y que posibilita integrar gags visuales como la guerra de pasteles, el Critter ingiriendo todo el bote de lavavajillas o ver a otro de estos seres deleitándose con una cazuela de alubias rojas, lo que traerá flatulentas consecuencias. Como podemos ver la película aboga ya abiertamente por un estilo mucho más cómico y jovial, reduciendo en todo lo posible los momentos más oscuros y sangrientos, reducidos en esta ocasión a dos únicas muertes, nada explícitas por cierto, y que curiosamente serán las de los dos personajes más negativos de la historia.



Un título que al menos a su favor acaba por no resultar aburrido ni tedioso, eso vendría más tarde, y que se beneficia de, una vez más, un ajustado metraje, y un uso de unas criaturas que a estas alturas todo espectador de la película conocía a la perfección, aunque integren como novedad la idea de que las púas aletargantes de los Critters sean además alucinógenas. Cada vez que los alienígenas aparecen en pantalla logran captar nuestra atención, algo de lo que los responsables de la cinta parecen ser muy conscientes, ya que no se reprimen a la hora de dejar ver a los, no hay duda a estas alturas, los auténticos protagonistas de la tetralogía, unos imitadores de los Gremlins con carácter propio. 



Como curiosidad final, la película presenta un antecedente de las hoy constantes escenas post créditos, en esta ocasión implementando entre los títulos de crédito finales una secuencia que deja la historia abierta a una secuela que, para nuestra desgracia, no tardaría en llegar. Y es que contrariamente a esa última entrega de la franquicia por estrenar, puede que Critters 3 no sea delicatesen, pero será un plato que al menos les saciará.  

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